Nairoo necesitaba vender confianza antes de tener nada que la respaldara.
Nairoo es una plataforma de operaciones para marcas de tours, creada para sustituir el mosaico de hojas de cálculo, hilos de WhatsApp y herramientas desconectadas con el que funcionan la mayoría de las agencias. Era un producto completamente nuevo, todavía sin posición en el mercado. Trabajando directamente con el equipo fundador sobre un producto vivo y en evolución, diseñé la web que tendría que convencer.
Lo primero que ves decide si sigues haciendo scroll
Todavía nada que mostrar
Sin casos de éxito, sin reseñas, sin presencia en el mercado: lo que hubiera en la primera pantalla tenía que generar la confianza que el mercado todavía no le había dado al producto.
Explicar una herramienta de operaciones a gente desbordada por las operaciones
Núcleo de operaciones, gestión de recursos, comunicaciones, app móvil, channel manager: cinco trabajos realmente distintos que hace el producto, sin ninguna garantía de que un operador de tours con poco tiempo hiciera scroll lo suficiente para verlos explicados todos.
Decisiones de diseño guiadas por lo que el negocio necesitaba demostrar, no solo por lo que quedaba bien.
Extender una marca que ya existía
La identidad —verde lima, negro, tipografía bold y minimalista— ya estaba definida antes de que yo empezara. El trabajo no era inventar una marca nueva, sino trasladarla con fidelidad y coherencia a toda una web.
Empezar por las pruebas, no por las funcionalidades
En lugar de abrir con una lista de funcionalidades para la que nadie tenía contexto todavía, la web empieza con “Nairoo in numbers” —productividad ganada, horas ahorradas, costes reducidos— antes de explicar qué hace realmente el producto. Para un producto sin trayectoria, mostrar resultados primero funciona mejor que prometer primero.

Encontrar la forma correcta de mostrar el producto
Hubo varias rondas sobre cómo presentar visualmente cada funcionalidad, probando distintas plantillas y layouts para el mismo contenido hasta que uno comunicara de un vistazo lo que hacía la funcionalidad, en lugar de limitarse a mostrar una captura.
Traducir la lógica de negocio al diseño de precios
La estructura de precios —planes, tarifas por participante, la oferta de lanzamiento— venía del lado de negocio. Yo traduje esa lógica a la página en sí, construyéndola con Claude Code.

Una sola página que hace todo el trabajo: convencer, explicar, poner precio y cerrar.
Un hero con la promesa principal, una sección de pruebas arriba (“Nairoo in numbers”), un desglose de funcionalidades en cinco áreas clave (Operations core, Manage resources, Communications hub, Mobile App, Channel Manager), testimonios de clientes con nombres y empresas reales, precios transparentes en dos planes con oferta de lanzamiento, una sección de preguntas frecuentes para resolver objeciones antes de que se convirtieran en un freno y una llamada a la acción final.
Construida rápido y afinada en vivo, sin un proceso formal.
No se construyó a partir de una fase de research estructurada: se diseñó en estrecha colaboración con el equipo fundador, iterando directamente sobre un producto vivo que seguía cambiando. Esa velocidad tuvo un coste: algunas secciones siguen evolucionando a partir del feedback directo de los fundadores y no de tests formales, y está bien para el momento en que se encuentra el producto.

